Sigo con lo de las acuarelas. Me va mejor. ¿Queréis otra clase magistral? Venga.
Una vez que conseguimos dominar el primer ejercicio, vienen otros igualmente recomendables y posiblemente, igual de frustrantes (es broma).
Veamos: Cuando a una tonalidad uniforme y una vez seca aplicamos otra igual, el resultado es una tonalidad más oscura. Esto nos sirve para oscurecer zonas, crear sombras y volúmenes y se llama la técnica de la bancada (me lo acabo de inventar). He aquí unos ejemplos.

Después podemos probar otras técnicas como pintar sobre húmedo, pintar sobre seco y pintar sobre seco pero diversificando el tono a mitad de la pincelada, para obtener preciosas atrocidades como éstas (pinchar para detallazo):
Ya os lo explicaré más adelante. Ahora vamos con algunos consejos.
Familiarizaos con el término “aguada” que en acuarela viene a significar desde la mezcla que se prepara con color y agua y que debe ser más que suficiente para lo que tengamos en mente (prepara siempre más “aguada” de la que vayas a necesitar puesto que luego hallar el mismo tono es prácticamente imposible) hasta el acto de pintar una gran zona de superficie, como un cielo, así se dice “pinta el cielo de una sola aguada”. El término “aguada” en acuarela sirve para casi todo y queda uno la mar de bien (por ejemplo: “esa aguada te ha quedado muy bien”, “me gusta como llevas hoy la aguada”, o Vaya aguada más aguada que te ha aguada la aguada, ¿Aguada en la Vaguada o que?).
Además de los utensilios que recomendábamos en el post anterior, como iniciación, quizá necesitéis una paletina, más papel (probad distintos grosores, pero no menos de 300 gramos, por favor), algunos pinceles más, posiblemente algún pincel plano y líquido o goma de enmascarar (imágen de Gustavo Pinela, ojo), un gran invento que es como una especie de pasta como pegamentosa que no deja pasar la pintura y que aplicada a una aguada, después se puede levantar fácilmente dejando así los lugares sin pintura que se quiera. Por favor, si alguien no se está enterando que levante las manos. Bien, seguimos.
Siguiendo con los consejos, uno que viene en el folleto de mi caja de pinturas: Utiliza el pincel más grande que creas poder manejar. Mi profe lo sigue a rajatabla.
Mis compis, cuando van a abordar una obra “seria”, primero mojan el papel completamente, bien sumergiéndolo en agua o bien mojándolo todo bien con un pincel. Luego lo dejan secar y lo extienden bien. ¿El motivo? El papel después no se arruga al absorber agua. ¿Curioso verdad? También bordean todo el papel con cinta de carrocero y lo pegan en un trozo de chapón o madera fina, para poder manejarlo sobre algo firme. La cinta de carrocero sirve para escurrir el agua hacia ella y luego cuando la levantas (con cuidado), queda el borde perfectamente recto.
Por ahora nada más. Os dejo con mi última aventura, que es pintar una lámina ya hecha, con acuarelas, que si que es más sencillito que partir de cero y en la que se pueden aplicar las distintas técnicas aprendidas. Ya me diréis. Así va por el momento (pincha para detallazo).
Saludos y hasta la próxima.
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¿A cómo los vendes?
A como paguen.
Qué nivelazo!!! Muy bien, veo que no me has hecho caso y no estás utilizando los lápices acuarelables…haces bien. Me gusta mucho más este resultado. Sigue así, te vas a convertir en un auténtico artista acuarelable. Saludos.
Muy bien.. veo que te ha dado por las artes.. la escritura y la pintura.. a ver para cuando la arquitectura ( lo dejaremos en hacer cerámica no??)
Pintar, pintar, pintar.. pintar sin parar…
[...] para temerarios de la pintura al agua quedamos citados para la próxima y no dejen de repasar las anteriores lecciones, que luego les pregunto [...]