Es triste decirlo, pero un genio nos ha dejado. Amy Winehouse murió el 23 de julio de 2011. La primera vez que oí una canción suya en la radio me dije: “Esta canción de Aretha se me ha escapado… un momento, no es Aretha, es Nina Simone… Ni hablar, es Ella Fitzgerald”. La primera vez que la vi en la Tele fue en el Rock In Rio en Madrid. En la 2. No se sostenía casi. No cuadraba las frases. No entonaba. Yo no podía dejar de mirarla y el público la adoraba. Era hipnotizante. Era Amy. Ya murió.
Sea como haya sido su vida, su obra ha sido digna de un Genio. Con Mayúsculas. No hay más que oir sus dos discos. Es irrefutable y objetivo. Quizá también haya que buscar genios entre los que la acompañaron en los discos, a saber: Mark Ronson o Salaam Remi. Por éstos podríamos empezar a buscar música similar a Amy. Si es que esto es posible hoy día. Ya les digo yo que va a ser complicado.
He leído que Amy reinventó el Soul, que lo actualizó al siglo XXI… Estoy de acuerdo a medias. Amy no ha inventado nada ni ha actualizado nada, simplemente se ha ceñido al canon del Soul Femenino Clásico en su disco Back to Black. Con valentía, si. Con acierto y oportunidad, también –y aquí nuevamente chapó para productores, discográficas, etc.- Pero no es innovador ni especialmente actual. Vamos por partes.
¿Soul? ¿Qué Soul?
Estamos hablando de Soul, y no de cualquier Soul. De Soul Femenino y de una sola voz. Nada de The Supremes, por ejemplo. Una buena voz de mujer. Un coro detrás, una banda y un teclas, metales y vientos, un batera, un buen bajista y nada de efectos ni de sintes ni de informática. Coros que tienen su protagonismo y hasta independencia a veces, letras elaboradas y un ritmo presente pero que no acalle la voz, que –repito- es lo principal. Dos, tres. Cuatro minutos a lo sumo. No más.
El Soul femenino del que estamos hablando es un Soul Clásico, de años 70. Finales de los sesenta y poco más, pero también es muy grande y va, por ejemplo desde la Dusty Springfield de 1964 (blanca y rubia para más señas, que bordó la identidad del género desde Gran Bretaña, admirando a Peggy Lee, también rubia y blanca como la leche) o por supuesto Aretha Franklin (Lady Soul, que solía cantar con sus hermanas y estaba de muy buen ver. Sin su “Respect” no se entiende esto del Soul, tampoco sin su color de piel) hasta por ejemplo Minnie Riperton que llevó hasta un punto inalcanzable el timbre de voz y también murió relativamente joven, con 32 años. Pasando por supuesto por Nina Simone, Etta James (negra, cabello amarillo chillón, cejas negras, gran voz), Ella Fitzerald y su “Get Ready”, una de las grandes, Sarah Vaughan (quizá más cercana al Jazz), Dionne Warwick y alguna que otra.
Eran tiempos de recién estrenados derechos, de I have a dream, de Martin Luther King, de recién estrenadas clases y razas, de lucha (quizá) sin armas en recién estrenadas calles. La música –digamos comercial o de masas, por decir algo, estaba empezando aún a salir del ámbito íntimo y a llegar a las calles. Aún quedaría bastante para los grandes “Loros doble pletina” o los “walkmans”. La música aún era algo recogido y de grupos reducidos frente a un tocadiscos. ¡Ah! ¡Se me olvidaba..! Nada de enseñar cacha.
La etapa gloriosa termina con Donna Summer, Dianna Ross y, por supuesto, Glorya Gaynor entre otras, pues el panorama había cambiado… ahora empezaban a llover hombres (It´s raining men). Aleluya. Eran otros gritos de guerra, otros derechos y multitudes las que movían las caderas. Los discos se llenan de instrumentos eléctricos, bajos, ecos, multipistas y la música tomaba el mismo protagonismo que la letra o la voz del Soul. Cuidado, llegan los ochenta.
A partir de ahí el panorama se llenó de Janets Jacksons, TLC, Fugees, Destinys Childs, Dixie Chicks, Paulas Abdules, Tinas Turner o Lisas Stanfields, y más recientemente de Rihannas, Beyonces y similares que de vez en cuando alguien llama Soul, pero no tienen nada que ver con lo que hizo Amy. Ahora ya si se puede enseñar cacha.
Y entonces apareció Amy Winehouse.
Y es que nadie hizo –para el gran público al menos, quizá haya alguno en el mundo clubbin’ o similar, casi seguro— un disco de Soul Clásico Femenino de la época dorada (Laurin Hill y su MTV Unplugged 2 del 92, y porque era un Unplugged) hasta que llegó Amy y se atrevió nuevamente a hacer, ojo, dos discos enteritos de Soul, al estilo antiguo aunque con ciertas miradas al R&B o al funky, como no podía ser de otro modo. Sobre todo Back to black pues Frank es más transgresor.
Repito, no es que innovara, es que nadie se atrevió a hacer un disco Soul al uso, respetuoso, de los de antes. Por eso Amy suena tan bien, por eso fue una genialidad, por eso es irrepetible, por eso sólo es comparable a Aretha, Nina y compañía. Por todo esto y porque los tiempos acompañan. Ahora para triunfar en la música, como en todo, hay que ganarse internet. E internet es alguien delante de una pantalla, cierta intimidad en otro concepto de multitud. Y hay protesta, hay crisis, de valores, hay Obama y Yes We can, y el mensaje de Amy es intentaron llevarme a rehabilitación y dije no, no, no. La cabeza llena de abejas y miles de niñas Amy en las ciudades, imitándola. Los tiempos acompañan y Amy lo supo ver… El ciclo de la vida. El ciclo del Soul.
¿Qué nos queda ahora?
Mucho se comenta sobre la sucesora de Amy. Ya les adelanto que no. No existe sucesora, pero simplemente porque nadie se atreve -¿se atreverán ahora?- a hacer un disco de Soul sin más, sin mezclas. Miren que sencillo resulta que todo el mundo tiene un tema soul clásico en sus discos:
Adele tiene Rolling in the Deep, un claro ejemplo de lo sencillo que es, pero después se pierde en baladas pianísticas.
Eliza Doolittle se acerca a veces, pero abusa de extrañas percusiones, efectos y gorgoritos más parecidos a Russian Red que a una oronda diva del Soul. Se siente. Sus temas “Pack Up” y “Skinny Genes” tienen un pase. Gusta. Aceptamos barco.
No acaban aquí las apuestas por las sucesoras: Dionne Bromfield le da duro al asunto, hasta el punto de haber sido mencionada hasta la saciedad en los tweets de Amy. Entre ella y Duffy quizá podríamos descubrir algo de luz, si siguen por el camino y no flirtean, la primera con el disco o el extremismo R&B, la segunda con lo repetitivo del Pop-Rock –oigan, por ejemplo el temazo pop-rock que es “My Boy”-. Si tuviera que elegir, me quedaría con Duffy, aunque Bromfield acaba de llegar y veremos…
También se habla de Rihanna (jamás), Mutya Buena (si, se llama Mu tia buena, no es coña. Ex de Sugababes), Carole King (lleva en esto mucho tiempo, tiene su mérito), Corinne Bailey Rae (otra Russian Red o Laura Marling y aledaños), Joss Stone (me gusta pero… ¿Qué tipo de música hace? ¿Country? ¿R&B? ¿Rock?), Macy Gray (de ella se dice que Amy vino a darle el relevo…), Oceana (Buen intento, si sigue así…), Erykah Badu (nada), Doris Svensson (Funky, pero no dejen de oírla), Alicia Keys (No sin mi piano), y un largo etcétera, pero en ésta lista están ya las sucesoras de segunda división. Nada que ver.
Si no pueden resistirse al Soul Clásico Femenino busquen entre estos nombres, los clásicos que ya les di y quizá un poco de Janelle Monae y su tema Tightrope, Ernestine Anderson, más cerca del blues, Naya Rivera, que cantó una versión de Back to black, Laura Nyro, Esther Phillips, Marlena Shaw, Cassandra Wilson, más cerca del jazz, junto con Lisa Ekdahl (no podía resistirme a meter algo de jazz), Alice Russell, que versiona a los White stripes y a Gnarls Barckley y su crazy con algo similar al Soul, Funky o yo que sé y quizá el Like a Father de Nikka Costa. No sé que más recomendarles para aplacar el gusanillo de Amy Winehouse.
Por ahora nada más. El Soul más puro se está removiendo y me gusta. Solo un pero a toda esta historia, que no deja de ser triste.
Me hubiera gustado que Amy muriera de anciana, con tres o cuatro hijos en este mundo y no pocos escándalos. En serio se lo digo. Al carajo con los mitos que mueren jóvenes. Que les den. Esto no se hace. ¿Se imaginan? Amy saca este disco que está a punto de salir, inacabado (y más que vendrán, ya verán, al menos otro), en su línea, con dos o tres temazos, pero no puede cantarlos en directo porque está drogada constantemente, así que la internan para rehabilitación y reaparece años después entradita en carnes, como un ánfora de abundancia y descaro, así como Aretha y sus semejantes del Soul, y con un lema bajo el brazo: “Fui a rehabilitación y engordé… ¿y que?” Salimos de esta puta crisis y la vemos radiante con un coro de mujeres con tobillos como columnas de Pantenon. Y las gordas se vuelven a poner de moda y todos somos felices… ¿Qué no?
No se vayan todavía, aún hay más:
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Información Bitacoras.com…
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Muy bien escrito y super documentado. A mi Amy me gustaba porque me recordaba canciones antiguas. Siempre pensaba que era una nueva versión de algo antiguo.
Pero es una pena ( para ella sobre todo) haber terminado así y tan pronto..
Niño tú te documentas igual que Víctor Sandoval y Kiko Matamoros ¿no?.Espectacular el post!!! Me quito el sombrero.
Sólo un pero, y perdona mi impertinencia pero me ha dado al ojo: es Partenón y no Pantenon. Suponiendo, claro, que te refieras a las columnas del templo griego y no a piernas como botes grandes de champú Pantén= Pantenón, en cuyo caso retiraría la acusación.
Mmm… creo que ni para ti ni para mi: Es PAN-TEON. Sin Erres ni Enes, jejeje:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=pante%F3n
Aunque aún así, no estoy seguro, jejejeje.
¡Gracias a todos por comentar! Ya de paso podríais votarme en bitacoras.com jejej
Creo que, entonces, hablamos de cosas distintas. Pensaba que te referías al Partenón, el templo griego que está en la acrópolis. Un panteón, efectivamente, es otra cosa.
A seguir bien!!!