Traiciones.

Hay un diálogo en “Lugares Comunes”, película de Adolfo Aristaráin, que me gustaría que conocieseis. Los protagonistas son Fernando (padre) y Pedro (hijo). A Fernando, que vive en Argentina, lo acaban de prejubilar en la universidad en la que impartía clases de literatura. La situación económica en el país es insostenible. Ha ido a visitar, junto a su mujer Lili, a Pedro que desde hace años vive en Madrid. Padre e hijo están conversando cuando Pedro le propone a su padre, con la intención de ayudarle, el venirse a vivir a España. Le asegura que se vive muy bien que él tiene un apartamento, un coche y que es feliz porque sus hijos podrán estudiar lo que quieran donde quieran…¡no puede pedir más! Su padre le responde…

Fernando: Se dice que en Atenas había una ley muy particular que eximía a los hijos de tener que mantener a sus padres. Les quitaba toda obligación de mantenerlos cuando los padres no hubiesen sido capaces de enseñarles alguna ciencia o arte. Vos estás eximido. No puedo aceptar que me ayudes: Vos elegiste como ideales y como objetivo de tu vida todo lo que nosotros te enseñamos a despreciar. Dejaste de hacer lo que te gustaba, lo que hacías muy bien, para dedicarte a la mierda esa de las computadoras y ganar dinero y tener estatus y vivir como un burgués. Pero no es culpa tuya: se nos dio mal lo de la doctrina, en algo fallamos.

Pedro: Según vos, ¿qué tenía que haber hecho? ¿Seguir manejando un taxi, cagarme de hambre, cagarle el futuro a mi mujer y a los chicos, pero seguir escribiendo?

Fernando: No traicionarte. Seguir haciendo lo que es tu vocación, lo que te gusta, lo que te conmueve. ¿Te apasiona tu trabajo o es un trabajo y punto?

Pedro: Me divierte. Y lo hago bien.

Fernando: ¿Te divierte? Qué bárbaro. Cómo puede ser que me hables del futuro, de asegurarle un futuro a los tuyos, cuando sabés muy bien que el futuro es ilusorio, que es la trampa que se inventa el sistema, cualquier sistema, para que la gente se acobarde, agache la cabeza y produzca y trabaje y se haga esclava por miedo al puto futuro. ¿Qué futuro te aseguraste? ¿Sos vidente ahora? ¿En tu laburo te aseguran que se acabaron los accidentes, la cirrosis, el cáncer, el tiro que nos puede pegar el tipo que entre a afanar dentro de un minuto? La doctrina me falló, de acuerdo, ¿pero tampoco sos capaz de pensar? ¿A ver si ahora me hablás de la esperanza, de que hay que tener fe, hermano, ya se viene la salvación y la puta madre que lo parió!.

Yo he perdido la cuenta de las veces que me he traicionado…¿y vosotros? Por cierto, con quién os identificáis: con Fernando o con Pedro. Un saludo.

7 comentarios

  1. Me es difícil identificarme. Más bien con Pedro pero con matices. Todos pasamos por el aro y nos traicionamos. La cuestión quizá sea a quien echarle la culpa y cuán bien lo argumentes…

    Hay un dicho que dice más o menos: Para que te den la razón, tres cosas son menester: Tenerla, saberla pedir y que te la quieran dar. No se si viene a cuento pero creo que si. Esto es un guión cerrado. No todos los argentinos lo tienen claro, ni todos son filósofos o psicoanalistas. No todos somos argentinos. No todos sabemos filosofar con el estómago vacío. No sé si me explico.

    Estos argentinos son la rehostia, pelotudo.

    Como dirían allá: Sos groso, sabelo, octavoenanito.

    PD: Menos mal que alguien postea por aquí. Yo entono el mea culpa pero prometo volver pronto.

    • Creo que a mí me pasa algo parecido, Enano Rojo, si te entendí bien: el mensaje es muy atractivo, pero, por otro lado, me da la sensación de estar leyendo a un tipo muy listo que me quiere vender la moto; un pseudo (intelectual, filósofo, pensador de la vida) que habla con el estómago muy lleno. Así sí. Así también creo yo en la revolución, ¡hermano!

  2. Pues con ambos… no se puede vivir de ideales tal y como esta planteado el sistema, pero veo a todas luces que el sistema aplasta esos ideales..
    En fin.. en el centro esta la virtud no?? usemos nuestros trabajo o nuestras ” obligaciones” como un medio para alcanzar nuestros ideales..

    • Me encanta esta reflexión tuya, Chiki. No se vive de ideales…pero hay que tenerlos ahí, bien presentes…”alcanzarlos desde nuestras obligaciones”…me gusta. Pienso en ello.

  3. Yo me autodefino como un idealista y libertario, me cago en el sistema y cuando querais hacer una revolución llamadme (si me quereis… llamadme!) Eso si avisadme con tiempo porque antes tengo que hablar con mi madre y con mi padre, con mi novia, con unicaja, con emasa, con sevillana, con la comunidad de propietarios puente real segunda fase, con ono, con mi jefe, con la compañia de seguros del coche y del piso, con el de la contribución, con vodafone, con repsol gas, con digital plus, con el servicio financiero de toyota y con el corte inglés.
    Pero que conste que yo con mi vida hago lo que me da la gana.

  4. Peor aún, ni con uno, ni con otro. Trabajando sin tiempo para poder hacer lo que me gusta y encima ganando dos duros.

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