Malvapica VI. Los Ilustrados. Los dos.

En grupos de no más de un par, daba gusto verlos. Saludaban por doquier ladeando las cabezas con una elegancia como de un cisne recién dibujado y siempre paseaban vestidos de limpio y sin remiendos en las ropas, con ánimos juveniles no importando edades, sonrientes. Y hablaban tan correctamente, aunque casi ninguno supiera apenas escribir unos garabatos o leer sin parecer tartamudo profundo.

Eso si, cuando se reunían más de dos, y solían hacerlo muy a menudo, eran insoportables, perdiendo toda sociabilidad y gracia. Verlos reunidos suponía, las más de las veces no sólo estar fuera de la reunión, sino que ser objeto de comentarios por ello.

En realidad, a casi nadie en Malvapica le importaba los más mínimo no formar parte de las reuniones de los Ilustrados de pacotilla. ¿A quien podía preocuparle comentar sobre tipos de tela fina, limpieza e higiene de los animales, combinados de bebidas y sus acompañamientos comestibles y otros asuntos similares? Por que, en efecto, los Ilustrados de pacotilla de Malvapica sólo comentaban cosas como éstas, o lo bajo que caían el individuo y, por ende, el pueblo, al no comentar como ellos cosas como éstas.

En éstas reuniones, que casi siempre se hacían en la loma de la Gran Casa, a una distancia prudencial de El Pozo, a todos parecía habérseles estirado de repente el cuello y estar siempre mirando como si tuvieran un ojo de más en la barbilla y una funda de almidón en el pescuezo. Cualquiera aprovechaba cualquier comentario para repetirlo con vehemencia asintiendo muy rápido con la cabeza, cuando no competían por hacer el primer comentario sobre algún tema, por ridículo que fuera. Total, siempre habría alguien que lo repetiría con vehemencia asintiendo muy rápido con la cabeza…

Pero éstos no eran los Ilustrados Reales, sino los de Pacotilla. Ilustrados Reales había sólo dos, y a la sazón eran antagónicos en muchos aspectos. El uno, Pablo Guillermo Chen, vivía muy arriba, en la cuesta al monte. El otro, Fran Doumont, vivía casi a la entrada del pueblo, en lo más llano. El uno, el de arriba, era un romántico incorregible y melancólico, que veía poesía desgarradora hasta en el vuelo de una mosca. El otro, el de abajo, era un existencialista sin remedio, irreconciliable con el hombre, entendido en el sentido de ente ininteligible y vacuo.

Pero lo más curioso es que, a pesar de sus eternas diatribas y enfrentamientos intelectuales, tenían en común más de lo que pensaban. Ambos leían y escribían a la perfección, sin falta ninguna apreciable, habilidad más que suficiente para ganarse un salario escueto, acorde con sus penitencias auto-impuestas en este mundo pasajero. Ambos estaban de acuerdo en que los infinitos trenes del desamor y de la duda existencial tenían parada común en la concurrida estación soledad. Ambos asistían, siempre, para dar consejo y estudiar a los recién llegados, los aparecidos.

Ambos eran lo que fuera llamaban filósofos. Un filósoso es “un hombre que sueña en menos cosas de las que hay en los cielos y en la tierra”. 

4 comentarios

  1. muy bueno, mejor habrá que llamarte DON ENANO ROJO, ya que enano queda pequeño para alguien que escribe tan bien. Me gustan los relatos, y más si son de malvapica, sigue así, saludos,

  2. Ya no es una intuición, ya es una realidad. Usted tiene talento para escribir una novela, más allá de relatos cortos (ojo, sin desmerecer, yo soy fiel seguidor de sus relatos antes ya del mundo enano)
    Un saludo.

  3. Gracias a todos por leerme.

    No creo que sea gran cosa lo que yo escribo. Éste texto, por ejemplo, en ocasiones está demasiado cargado y resulta algo complicado de leer. Estoy lejos aún de hacer algo remotamente parecido a una novela, pero gracias.

    Malvapica es una especie de Blognovela, con sus capítulos y su final, sus relaciones, etc. A ver como me queda.

    Marianrequena, pronto postearé algo sobre tu blog aquí, pues merece la pena pasarse…

    Saluditos enanos a todos.

  4. Enano Rojo¡¡ no digas eso!!Más dinámico no se puede ser. Músico, fotográfo, pintor,escritor…Lo próximo diseñador.

    De todas formas me quedo con el fotográfo y el escritor. Hay que tener mucho arte para escribir así y si no se tiene ese puntito, poco valor puede tener lo que se escriba.

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