Malvapica X. Teatro.

Acto Décimo:

Hora crepuscular. En el despacho del Escriba, en el centro una mesa de madera justo para una persona, una vieja silla de escuela y una bombilla en el techo, oscilante e insuficiente, penumbrosa. Nada más. De algún lugar llega la música de ésta canción:

Personajes: El Aparecido, El Escriba, El Comendador Maestre Primero, Ilustrado Pablo Guillermo Chen, Ilustrado Fran Doumont, la Señora Elvira Trump.

ESCRIBA: (al Aparecido, sentado éste en la silla, tras la mesa, cara al público y mirando alternativamente al resto): Dígame dos números, los que quiera, y se los multiplicaré y dividiré antes de que acabe de decirme el último.

COMENDADOR: (irrumpiendo por la izquierda nervioso y con grandes pasos,casi gritando): ¡Señores!, señores… Acabemos cuánto antes. Pasen, por favor, no se retrasen.

-Entran Los Ilustrados. Los dos.-

FRAN DOUMONT: ¿Así que era cierto? Tenemos un nuevo vecino.

PABLO GUILLERMO CHEN: (Acercándose al aparecido y mirándolo muy de cerca, examinándolo): ¿Cuando tiempo lleva? ¿Como se llama?

COMENDADOR: ¡Vamos!, vamos… por caridad. Que eso también tenemos que decidirlo. Este muchacho no habla mucho.

FRAN DOUMONT: Es un chico joven y por demás parece sano. Démoslo de plantador. Hará falta a Feliciano o en la hacienda de Aureliano. Y ganará la color con el sol.

COMENDADOR: Bien. Me parece bien. He de irme…

PABLO GUILLERMO CHEN: Señores… señores. No olvidemos lo que hemos venido a hacer aquí. Así a la ligera, de plantador. ¿Ya no recuerdan? Mírenlo. Flaco, rubio, de piel clara. El muchacho no vió jamás fanega de puño, ni siega de mies, ni…

COMENDADOR: Pero yo he de irme, ¿saben cantas decidendas me tocan hoy?

ESCRIBA -por lo bajo. Nadie lo oye-: No tantas.

COMENDADOR: Ahora mismo les arriendo yo a cualquiera mi posición y quédense con las ganancias, pues. ¡Por favor! He de irme.

FRAN DOUMONT: Reconsideremos el asunto pues. ¿Lo colocamos en la apoteca? Repartirá los remedios.

PABLO GUILLERMO CHEN: Mírenle las manos. Ni un cuarteo. Limpias de durezas. Lo mismo hasta escribe y todo.

ESCRIBA -titubeando-: Bueno, en la botica necesitará manos blandas pero no tiene porqué escribir nada. Yo… Las pocas componendas que da el señor Ramón las apaño yo. No creo que…

COMENDADOR: Tranquilidad. Vete a llamar a la señora Elvira Trump. Creo que tenemos un nuevo costurero -sale el ESCRIBA a toda prisa-. Ni en la sastrería ni en botica haría migas bastantes con los regentes. La costurería de la señora Elvira Trump será su sitio. Esas son manos de costura, si.

PABLO GUILLERMO CHEN: No es mala idea, siempre que no atienda visitas y respete la trastienda.

COMENDADOR -dirigiéndose al aparecido-: Habrá de cumplirse así. ¿Verdad muchacho? Apenas habla y dudo que escuche mucho más.

PABLO GUILLERMO CHEN -al aparecido-: Muchacho. ¿Que te parece? Creo que nos oye bien. Al menos nos mira cuando le hablamos. Ya es más educación que la de muchos por aquí.

FRAN DOUMONT: No sé yo, la señora Elvira…

-Entra, imponente y bárbara, la señora Elvira Trump, interrumpiendo-

ELVIRA TRUMP: ¿Como es esto? Supongo que ustedes, paletos, no querrán endilgarmea semejante canijo para mi taller.

COMENDADOR: ¡Señora Elvira Trump! Está usted, como siempre, arrebatadora. ¡A su edad!

ELVIRA TRUMP: ¡Callese! Ni siquiera me dirigía a usted. Pero empezaré ahora mismo. ¿No tiene nada mejor que hacer? Váyase ya y déjeme con los que entienden de algo. A ver.

ESCRIBA -otra vez en susurro, ahora más audible y cara al público-: ¡Ahí le dieron!

COMENDADOR: ¡Señora, como es!

ELVIRA TRUMP: A ver, caballeros. Saben lo de mi taller. Lo saben. No se hagan los que no saben. Como el chico… ¡Pero mírenlo! ¡Si parece lelo! Como lo pille siquiera camino de… Ya saben. Como lo vea camino de la trastienda se lo embalo a ustedes en las mismas narices. Óiganme bien.

PABLO CHEN: ¡Vamos Señora Elvira! Todos sabemos. Pero es un muchacho sano y apuesto, lo mismo hace junteras con alguna de sus apoderadas.

ELVIRA TRUMP: ¡Lo que me faltaba!

FRAN DOUMONT: Es por el bien de nuestra comunidad. ¿Recuerda? Cuando llegó Ingrid nos dijo lo mismo y mírela ahora.

ELVIRA TRUMP: Está bien, está bien. Pero ya les dejo aviso. ¿Entendido? ¿Entendido?

COMENDADOR: Se lo agradeceré públicamente en la Iglesia. Todos sabrán lo que…

ELVIRA TRUMP: ¡Ya le dije que callara! ¿No me oyó? Que alguien lo vista decente y me lo traiga al taller. Ahora he de retirarme. Y una cosa más: Yo solita tengo más relaños que la sastrería y la botica juntas. ¿Entendido también? Pues eso.

– sale Elvira Trump –

COMENDADOR: Que tenga usted muy buena tarde. Señora Elvira.

FRAN DOUMONT: Como les decía… Sabía que iba a ponerse basilisca.

PABLO CHEN: Y no se ha quedado siquiera para saber el nombre del muchacho. Que esa es otra.

COMENDADOR: Pues yo me marcho, señores, tengo que…

-sale el Comendador –

FRAN DOOUMONT: Bueno, ¿Como siempre? ¿Que me toca a mi?

PABLO CHEN: Creo que te toca el apellido y a mi el nombre.

FRAN DOUMONT: Empieza tu con el nombre.

PABLO CHEN: Está bien. Luego le pondrás tu el apellido.

– Telón –

Una respuesta

  1. Vaya nivel Maribel! El otro día precisamente hablaban de esta tendencia en literatura. Se introduce una pieza de música para que el lector capte con exactitud lo que el escritor pretende reflejar. Jo, no me acuerdo donde lo vi…se lo voy a preguntar a Enanonaniano para luego decirtelo. Que cabeza la mía!

    Cuando nos veamos te contaré donde escuché por última vez esta canción. Una pista: “Willkommen, bienvenue, welcome
    Im Cabaret, au Cabaret, to Cabaret”

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