Crisis que crisis

Hay una sana costumbre blogera que aquí no utilizamos mucho: El “re-blogear”. Hay webs que “viven” de eso, quizá aportando algo, resumiendo otros artículos o directamente copiándolos o traduciéndolos.

Vamos a hacer algo parecido y de paso comentamos algo sobre la crisis y os enlazo un par de webs.

Voy a “re-blogear” un artículo de Euribor.com que tiene por título “¿Trae algo bueno una crisis tan profunda?”. Es de 26 de abril de 2012. Pronto estará ya anticuado. Me gustó y me gusta la web en si.

Esta misma pregunta me hicieron al salir de una interesante ponencia sobre crisis del euro y mercados realizada por Jaume Puig, director general de GVC Gaesco, en Palma. ¿Realmente uno puede sacar algo positivo de una crisis tan dura como la que estamos viviendo?

Antes de daros mi opinión sobre esta pregunta, os relataré el inquietante escenario que este gestor dibujó, con sus puntos negros y grises. Dado que os dejo un vídeo sobre una ponencia muy similar, que recomiendo escuchar con atención, simplemente relacionaré algunos puntos destacables:

La Zona Euro no tiene un verdadero problema de endeudamiento excesivo, en relación a las zonas económicas similares. El problema está en que el proyecto Euro está a medio acabar; desde sus inicios los economistas han advertido de la imposibilidad de mantener una unión monetaria (misma moneda) sin una integración fiscal (ingresos y gastos coordinados a nivel agregado por Europa). Lo que hace falta para que no se desintegre la zona es la creación delEurobono, un endeudamiento avalado por todos los países y no, como pasa ahora, que cada país se las arregle de forma independiente. Evidentemente esto implica ceder soberanía fiscal.

¿Por qué España, con un endeudamiento razonable del 68% del PIB paga másque Italia, cuya deuda es mucho mayor?

La reflexión de Jaume Puig es muy interesante; la crisis económica en España tiene un componente particular (que comparte sólo con Irlanda), que además de la debacle financiera se ha producido el estallido de la burbuja inmobiliaria. La solución para este tipo de crisis inmobiliarias es obligar a la banca a valorar los inmuebles adjudicados a precio de mercado, reflejar las pérdidas en su contabilidad y, al quedar las entidades en quiebre técnica, recapitalizar con dinero público.

Evidentemente a nadie le gusta que con sus impuestos (presentes y futuros, ya que habrá que financiarlo con deuda) se tapen agujeros producidos por la avaricia e inutilidad de las cúpulas bancarias (con todas las excepciones que haya). Además si el regulador, el Banco de España, hubiera actuado en beneficio del ciudadano, habría parado esta carrera crediticia que nos ha llevado al precipicio. Personalmente creo que habría que juzgar estas actuaciones, pero poco de ello veo que pase (por no decir nada). En todo caso, cuando el dinero público llegue a la banca, lo que está claro es que las cúpulas directivas tendrán que dejar sus bártulos (lo triste es que encima les pagaremos indemnizaciones y demás) y, por ello, se resisten a que el Gobierno actúe. Con el consecuente daño a la economía real.

Resumiendo, sin bancos sanos no hay crédito y sin crédito la economía no generará empleo. El problema es que el agujero no es de 50.000 millones, como se calcula en la última reforma financiera aprobada, sino de entre 100.000 y más de 300.000 millones de euros. Y este inmensa cantidad de dinero que falta por poner es la que descuentan los mercados financieros. Un endeudamiento real que no es del 68% sino mucho más y por eso nos dejan más caro el dinero que a Italia.

Otro dato que me resultó interesante es el tiempo que falta para que la vivienda deje de caer. En base a los datos que hay de otras burbujas inmobiliarias, resulta que de media nos quedan 5 años de precios de la vivienda en caída libre. Casi nada.

Antes un escenario semejante, no me extraña que una compañera me preguntara qué veo de positivo en esta devastadora situación económica. Antes de nada quiero decir que para muchas familias nada hay de positivo en estos tiempos de penurias; perder la casa, los empleos y la salud en el camino no es precisamente una situación favorable. Hay gente que lo pasa tan mal que decir que hay algo bueno en esta crisis le podría resultar insultante. Por tanto, me disculpo si no me explico bien; siempre tengo en mente la gente que lucha y pierde, para mi los verdaderos ejemplos y en los que tenemos que pensar y actuar de forma primordial. A esta gente hablarle del medio plazo es una burla y los poderes políticos deberían trabajar para ayudarles o dejar sus cargos a gente más apta. Los mercados financieros no tienen en cuenta el sufrimiento humanosalvo que produzca revueltas y altercados. Pero cualquier político medianamente válido sí que tiene que pensar y tratar este sufrimiento.

Dicho esto, sí veo algo bueno en toda esta crisis: la renovación de la sociedad y sus instituciones. Puede parecer poca cosa, pero para mi es la base de un renacimiento social y económico mucho más sano del que hemos vivido en las últimas décadas. Ahora tener estudios no sirve de mucho, ciertamente, pero desde luego los que no lo tienen sí que lo notan. Hemos creado un tipo de economía que en lugar de fomentar la formación y la mejora continua, la desincentiva.

No podemos competir con actividades de bajo valor añadido, ya que los países emergentes (por no llamarlos dominantes) lo hacen igual o mejor y con salarios mucho más bajos. Si no queremos ser los últimos de la fila, vamos a tener que generar actividades de alto componente tecnológico y explotar al máximo nuestra creatividad y capacidad de innovación. Y ello conlleva un cambio radical de pensamiento, dejando de pensar en cómo se ganaba dinero en el pasado y buscando nuevas fuentes de riqueza.

Estamos en una economía de guerra, lo sepamos o no. Vamos a tener quetrabajar mucho y mejor, ganando menos. Lamentable, lo admito. Pero cierto, me temo. Demos las gracias a nuestros políticos, a nuestros empresarios y al vecino que nos decía que estudiar no sirve de nada, pero las cosas están como están. Saldremos de esta crisis, pero no por el mero paso del tiempo, sino con el esfuerzo de cada uno de nosotros. Y no me olvido de los políticos, empresarios y banqueros que nos han ayudado a caer en el precipicio. Ya está bien de no votar o votar al más guapo, ya está bien de contratar hipotecas sin saber ni lo que es el euribor. Tenemos que aprender a exigir nuestros derechos, ya que de obligaciones vamos a tener más de las que nos gustaría, y para ello tendremos que entender la política, la economía y la sociedad en la que vivimos.

Renovarse o morir. Y sin duda la renovación está en marcha.

Fuente: Euribor.com.es

Y para que no quede esto tan soso aprovecho para re-publicar un mail que me llega, que va más o menos de lo mismo y que tiene por título: “Al loro lo que le dejamos a nuestros hijos”. Simplemente enlaza a un video… de Youtube.

 

Una respuesta

  1. […] Fuente sieteenanitos […]

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