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En el trabajo

En las cosas que he hecho en la vida, estudiar, hacer la carrera, hacer un master, irme de beca al extranjero, buscar trabajo y encontrarlo, nunca he sentido que por  el hecho de ser mujer haya sido discriminada o descartada ( y eso que hecho bastantes entrevistas sin éxito).

Nunca me ha gustado la Ley de Paridad donde deben existir ambos sexos al 50% porque si bien durante muchos años la mujer no ha estado en puestos de responsabilidad, pienso que no sólo ha sido por machismo o por ser considerada inferior, sino también por una cultura o una forma de vida, donde la madre o la mujer se ha dedicado a otras cosas y no a estar unas 16 horas al día en el trabajo ( requisito en muchos casos necesario para llegar lejos). Por eso pienso que tal vez, esa obligatoriedad de que haya la mitad de las mujeres en algunos sitios, creo que deja sin oportunidad a ese otro 50% que también podría ser de mujeres. Creo que deben estar las mejores personas  ( o personos, vaya que alguien se ofenda) en los puestos que sean, ya sean mujeres o sean hombres, y que estén allí por lo que valen y porque sirven, no porque hay que cumplir cuotas.  Ya que se que contra esto esta el argumento que de hay que aplicar discriminación positiva, puesto que durante muchos años esos puestos estuvieron vetados a las féminas, pero bueno, es mi parecer.

Hoy día, en mi trabajo, donde me formo todos los días como profesional, rodeada tanto de mujeres como de hombres y tanto de buenos/as y malas/os profesionales, si observo algo y sufro algo que sí creo que hay que erradicar y que  ninguna cuota o Ley ha conseguido. Y es esa forma disimulada, silenciosa, casi imperceptible, de menosprecio a tu trabajo. Se acepta perfectamente y sin problemas a una mujer trabajando y de hecho se puede hasta reconocer que lo hace bien. Pero ah! amigo…. cuando una mujer te dice como debes hacer algo ( porque saber hacerlo por el simple hecho de que lo hace desde hace más tiempo que tú)¿ por que de forma sistemática, el compañero se levanta para confirmar ese extremo con un varón? ¿Por qué durante una negociación, discusión o intercambio de pareceres, cuando el tono se eleva y queremos llevar razón, se utilizan argumentos personales o bien se quiere ganar la batalla intentando hacer ver que la mujer no sabe de que habla? Y resulta que esa mujer sabe de lo que habla porque ha estudiado una carrera, ha hecho un master, ha estado en el extranjero y además lleva varios años en la empresa y aunque el de enfrente lo sabe,   está claro que la discusión es porque todo eso, puesto que lo ha hecho una mujer, no significa nada y se permiten el lujo de hablarte como nunca le  hablarían a un compañero varón.

Tal vez es con eso con lo que habría de acabarse, con esa forma intangible, no visible, de tratar a las mujeres en el mercado laboral. No se si son necesarias las cuotas, el reconocimiento con títulos de las amas de casa, las mujeres en Consejos de Administración de grandes empresas al 50%… pero sí se que es necesario que no sólo se acepte a las mujeres al lado en el  trabajo (que se acepta) sino que su palabra valga lo mismo que la del compañero  de enfrente… porque señores… no estamos aquí pasando el rato, no trabajamos por entretenernos  hasta el día que tengamos hijos, no nos hemos formado porque es una moda, no trabajamos para pagar los caprichos que la hipoteca la paga el marido, no!!!

Estamos aquí por las mismas razones que tú y nuestra experencia vale lo mismo que la tuya, por eso, no digas que no eres machista porque trabajas con mujeres como si fueran iguales, o porque a tus hijas las dejas estudiar igual que a tus hijos, dí que no eres machista porque un día una mujer te enseñó algo y no dudaste de su palabra.

 

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En primera persona.

Un día cualquiera no sabes qué hora es…sí lo sabes, son las 19:00 horas de cualquier día laborable, pero estás ya tan cansado que ni te encuentras. Coges el coche para llegar a tu casa después de uná jornada aterradora y ahí la tienes, la marimorena montada. Digo esto, porque desde principios del presente mes, estoy temporalmente trabajando en el polígono Santa Cruz de Málaga. (Para los que no lo sepan, al lado de la Barriada Intelhorce). Pues bien, como decía, llevo ya un par de semanas de idas y venidas a mi lugar de trabajo, y claro, todos los días es la misma historia. Atascos, atascos y más atascos. Me preguntaréis por qué. Os lo explico. Les ha dado por reasfaltar el polígono, no sólo en el que estoy, sino todos a la vez, Guadalhorce, Estrella, Alameda, todos. Resultado: EL CAOS.

Vas conduciendo lentamente, a tirones, frenazos y malas caras, porque todos estamos igual, unos hartos de seguir trabajando y otros hartos de haber echado el día ya, digo que vas conduciendo, con música, por aquello de que amansa a las fieras, y mientras la oyes, tu cabeza se pone a pensar…

¿Por qué carajo harán todas las obras a la vez? ¿Quién es el lumbreras que lo ha autorizado? Dios lo tenga en su gloria, maldito bastardo. Te calientas, y empiezas a soltar improperios a cada frenazo, mientras sigues pensando… ¿Por qué no paran estas tareas en las horas punta? ¿Por qué no trabajan de noche? Porque que yo sepa, no molestan a los vecinos por los ruidos.  Y me consta que se hacen trabajos nocturnos de este calibre, porque mi calle recientemente la asfaltaron a las 2 de la mañana. Con la consiguiente intoxicación atmosférica, pero ¡qué bien huele el alquitrán cuando intentas dormir!

Piensas que no trabajan de noche porque les sale muy caro pagar la nocturnidad y estamos en crisis. No hay dinero suficiente en las arcas. Pero la verdad es otra. Tú, yo y el resto de los malagueños, lo sabemos. Las obras se conceden a dedo y con ello, los chanchullos. Los hay y muy gordos, estoy harto de verlos en las facturas que emito. Y sigue el cabreo al venirse a tu memoria tu nómina.

Sales del polígono quemadillo ya, pero falta la segunda parte. Sí, sí. ¡El metro! Otra obra que me cuestiono bastante, pero de eso ya tendré tiempo más adelante.  Un día giras primero a la izquierda, después tuerces a la derecha y pasas por debajo, y al día siguiente está todo al revés.

Desvíos por aquí, desvíos por allá, amárgate, amárgate. Desesperación absoluta y cabreo monumental para llegar a tu casa en una hora, siendo un trayecto de no más de 20 minutos.

Sé que más de uno vive también en primera persona este calvario, pero hoy yo quería soltarlo porque me hervía la sangre. 

Como rezan en algunos carteles, disculpen las molestias, estamos trabajando para mejorar su ciudad.

Gracias y muy buenas noches.

Pensamiento del día

Para empezar  la semana con ilusión

En la vida triunfan aquellos que no se dejan abrumar por el fracaso, aquellos que se levantan cada vez que se caen, aquellos que no se cansan nunca de perseguir sus sueños

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