Comercio Justo.

Se acabaron las dudas. He aquí lo que es el comercio justo.

 

Solfamidas 500 mg. Deolinda

Otro fin. Otro comienzo. Como fin de mis últimos cuatro años estudiando portugués os dejo esta canción de un grupo lisboeta que habla sobre lo que tiene que ser y la fuerza que tiene eso que tiene que ser.

Aunque cada vez que tenía que hacer un examen me preguntaba una y otra vez quien me mandaría a mí ponerme a estudiar reconozco que he pasado muy buenos momentos y conocido a gente estupenda. Algunos me dejaron sola a la primeras de cambio para recorrer el mundo (va por ti Antoñito) y otros me han acompañado y ayudado hasta el final. Aparte me ha permitido, de alguna forma seguir en contacto con nuestro pais vecino que ya sabeis que es donde teneis que buscarme si un dia me pierdo.

Pues nada Sr. Aranzadi, Eje del mal, Frikitonio, Profe, Delegada, Rudolf, Fadista, Rafinha … y tantos que habeis compartido risas  (Rasputín ?¿¿?¿ ) y mis enormes parrafadas en portugués (jijijiiii) os dedico esta canción y nos vemos en el camino!!.

Fdo. Pirilampo
Os dejo el enlace del grupo por si quereis saber algo más.
http://es.wikipedia.org/wiki/Deolinda

Enanitos por el Mundo: New York II

Desde que la Humanidad hace uso de la razón, una pregunta ha cercenado el intelecto de las mentes más lúcidas cual Espada de Damocles: ¿Cuánto puede llegar a andar un turista en New York en un día?

Desde Sietenanitos hemos querido aportar nuestro granito de arena y hemos intentado arrojar algo de luz al dilema, así que varios enanitos cogimos la maleta, cruzamos el charco y nos plantamos en La Gran Manzana para traeros un artículo como éste.

El recorrido que hicimos el primer día fue el siguiente:

1. Hotel Milford Plaza hasta la Estación de metro Línea 1 (Roja), West 42nd Street: 600 metros. Pasando por Times Square por la mañana temprano.

2. En metro, Línea 1 hasta Greenwich Street con Rector Street. 6 Kms en metro, 11 paradas.

3. De Rector Street hasta Esplanade (recomendable la visita mañanera), cruzando por puente peatonal de West Street. 550 metros.

4. Esplanade hasta World Financial Center Ferry Terminal. Pensamos que allí cogeríamos el Ferry gratuito a Staten Island. Error. 900 metros.

5. Vuelta desde el W. Financial Center hasta el Whitehall Terminal Manhattan, South Ferry. 2,6 Kms cruzando todo Battery Park (yo quiero vivir cerca de aquí). Ahora si…

6. Ferry a Staten Island para presentar desde la distancia nuestros respetos a Miss Liberty. ida y vuelta. 16,4 Kms en Ferry. Gratuito.

7. De Whitehall Terminal al Charging Bull (completamente prescindible) de Bowling Green con Broadway, 600 metros.

8. Del Charging Bull a la Bolsa de New York (casi también prescindible) en Wall Street. 500 metros.

9. Después Trinity Church (imprescindible) y Sant Paul´s Church por Broadway hasta City Hall Park (pasando por un también prescindible WTC). 1,5 Km. Comimos en un mercadillo étnico. Burrito de res, de puerco, de pollo…

10. Cruzar el Puente de Brooklyn (obligatorio) hasta Main Street PlayGround (Dumbo). 2,3 Km. Doscientos mil millones de fotos obligatorias al anochecer tras el puente de Brooklyn.

11. 650 metros más hasta la línea de metro F. Ya es de noche. Hace frío.

12. Estación desconocida cerca de Times Square. Unos 7,2 Kms. Unas 10 Paradas. ¿Cenamos un perrito caliente? ¿Una tarta en Junior´s? No lo recuerdo. Sólo recuerdo las luces.

13. Paseo por tiendas (obligatorio) de Times Square hasta el Hotel Milford Plaza. 600 metros.

 

Total andando: 10.800 metros. 10,8 Kms.

Total en transporte público: 29.600 metros. 29,6 Kms.

Total recorrido: 40.400 metros. 40,4 Kms.

Ya tenemos una respuesta aproximada. Un turista puede llegar a andar fácilmente diez Kilómetros en un día en New York. No es difícil sacar un par de conclusiones. A saber.

1º. Lleva calzado cómodo a ser posible específico para largas caminatas y que haya sido estrenado previamente. Pregunta en tu tienda de calzados de confianza.

2º. Utiliza el transporte público de New York. Es bueno, muy variado y no tiene por qué ser caro. Lleva preparado un plan al respecto. Hay una red de metro absolutamente descomunal, autobuses, taxis amarillos, taxis acuáticos, ferrys, limusinas, bicicletas, ciclistas con carro que te llevan, autobuses turísticos, autobuses panorámicos, segway, helicópteros y quien sabe cuántos medios de transporte más…

Tus pies lo agradecerán.

PD: ¡Diez coma ocho Kilómetros andando!

 

Enlace al primer artículo.

Las perchas de Praga

Sucedió en el Hotel L´Maison de Praga, a orillas del Moldava, que Monsieur Rikard se disponía a abandonar después de una breve estancia. Su botones particular, un muchacho canijo-espasmódico y vivaracho como una salamandra se afanaba en transportar sus baúles y fundas al transporte cuando un ujier llamó la atención del chaval, “Disculpe”. Y después, “Muchacho, por favor”.

Monsieur Rikard, ajeno, contaba enguantado el papel moneda con el que pagaría. “Muchacho, la percha”, continuó el ujier de cara pellejuda y seria de muchos años de control de entradas y salidas. “La percha pertenece al L´Maison… Mire la lacra, el sello, ¿lo ve muchacho? Es el distintivo del Hotel”.

Y así era, una doble eme quemada en la madera coronaba la percha de cedro rojo revestida de terciopelo en los brazos y barnizada al aceite. Aquella era una percha cara, hecha a conciencia y el ujier lo sabía. El L´Maison no era el Hotel más caro de toda la región de Bohemia por la intervención del azar, sino por acabados como el de aquella percha.

El muchacho, literalmente, se echó a temblar por las canillas. No cabe duda, la percha es del L´Maison y no cabe duda tampoco, la culpa va a ser mía aunque sea la primera vez que haya yo visto una percha así. Será la última vez que la vea, se dijo.

Al oír de la cierta algarabía, Monsieur Rikard se acercó, y con él, el Director del L´Maison.

¿Puedo preguntar qué ocurre? Intervino Monsieur Rikard

– Seguro que es un malentendido Señor. La percha que sostiene su chaqué. Tiene el logotipo del L´Maison. – rebajó su tono el ujier.

– Si me permiten. Si Monsieur Rikard quiere la percha, el L´Maison la ofrece como obsequio y recordatorio. – inquirió el Director con los ojos bien abiertos hacia su ujier.

– Monsieur Rikard, jamás vi esta percha, debe tratarse de un error, ahora mismo buscaré una percha para Usted, Monsieur. – dijo el botones, nervioso.

– Obviamente es un error sin importancia. Mis perchas, todas, están contadas, tratadas y ordenadas. No necesito las perchas del L´Maison, Señor Director, aunque les agradezco el gesto. No necesito tampoco recuerdos de éste lugar. Llevo el mejor cristal de la zona en varias piezas, aseguradas contra mil calamidades y contingencias. Y en el cuerpo toda la cerveza que he podido beber sin perder el decoro. Son suficientes suvenires de mi estancia. Se trata como digo, seguro, de un error infantil. Si miran en sus armarios encontrarán una de mis perchas en alguno de ellos, que habré dejado allí con las prisas, cambiada por la suya. No obstante, pongan precio a su percha, Señor Director, Ujier. Seguramente será más barata que mi tiempo y que su tiempo también. Pongan precio. – Sentenció Monsieur Rikard mirando fijamente por encima de su bigote, alternativamente, a su botones, al ujier y al Director.

– ¡Ni hablar!, ¡Que disparate! Olvídelo Señor.

– ¡Insisto! No se contará de Monsieur Farfan Rikard que distrajo una percha del L´Maison.

– ¡Jamás será contada tal cosa! Pero no quedaríamos tranquilos. Suficiente ha sido su pago y su elección para con el L´Maison.

Y así estuvieron un buen rato. Monsieur Rikard queriendo pagar la percha, aunque sin echar mano ni por asomo a su cartera y el Director queriendo que Monsieur Rikard abandonara ya su empeño para poder regañar convenientemente a su Ujier. El botones hacía ya tiempo que había cargado todo, percha incluída, en el transporte y esperaba para abrir la puerta a Monsieur Rikard, cuando aquello terminara, cualquiera que fuera la manera.

Lejos de hacer pagar la percha a Monsieur Rikard, éste marchó sin otra novedad y al tiempo le llegó a su mansión en La Toscana un paquete de madera repleto de perchas y otros avalorios del Hotel L´Maison.

Cuando el ama de llaves rehízo la habitación que había ocupado Monsieur Rikard no encontró la percha de éste que debía sustituir a la del L´Maison. También echó a faltar una navaja de afeitar, con su brocha y todo, una pitillera y papel estampado…

Ustedes me van a disculpar, pero… Aun teniéndolo todo, hasta para robar hay que ser elegante.

Cocina con Tachenquito. Risotto

ARROZ RISOTO (al estilo enano)

Ingredientes: Arroz, Sal, Champiñones (de lata), Aceite de oliva, Cebolla, Bacon, Ajo, Nata de cocinar, Nuez moscada, Leche, Mantequilla (o incluso margarina), Queso, Pimienta (opcional), Vino blanco (opcional), Orégano, albahaca (opcional)

Hoy os voy a escribir una receta propia de risotto con nata, bacon, champiñones y queso. Probé una tapa similar cerca del trabajo y, con la ayuda de Turkana que me dio ciertas ideas, me puse manos a la obra. No he encontrado nada parecido en internet, pero tampoco he buscado mucho, la verdad. Se trata de una receta con alto contenido en grasas y cuya principal complicación consiste en que no te salga demasiado salada. No pongo cantidades en los ingredientes porque entiendo que eso depende del número de comensales y de los gustos de cada uno. Como no pongo cantidades tampoco tiempos de cocción. Además, creo que cuando se cocina se debe ir probando para ver como va quedando la cosa. Empecemos sin más demora.

Yo hago el arroz aparte. Lo cuezo un poco con alguna pastilla de concentrado, o simplemente con sal y aceite. Lo dejo un poco duro para que se termine de hacer luego en la sartén. Los verdaderos cocineros me repudiarán por esto, pero si. Yo hago el arroz aparte.

Se abre la lata de champiñones, se escurren un buen rato. Se pueden apretar con las manos. Sueltan mucha agua y deben soltarla pues los vamos a “sofreír” un poco con ajo y si tienen mucha agua saltan salpicando a diestro y siniestro. Yo incluso los tapo con la tapadera. Pues eso, se cortan los champiñones en taquitos pequeños y se saltean con ajo y aceite de oliva. El ajo después habrá que retirarlo, por lo que se pueden echar las piezas completas para facilitar luego su “pesca”. Se apartan los champiñones cuando lo estimemos oportuno. La idea es darles un poco de sabor tostado y reblandecerlos un poco. Por eso no importa e incluso es recomendable que la sartén se tape para que no salpique y el agua contribuya a reblandecerlos. Se conserva el aceite.

En la misma sartén, con el mismo aceite (quizá haya que añadir un poco) se puede echar la cebolla picada en cuadritos pequeños, hasta que pongan transparentes. En ese momento se echa el bacon, también troceado en cuadritos y seguidamente los champiñones que teníamos apartados, la nata y la nuez moscada.

Sugerencia de presentación

Sugerencia de presentación

Con todo esto tendremos un buen caldo con mucha grasa. La nata, la grasa del bacon y el aceite. Después incluso le añadiremos un poco de mantequilla, al final y queso y posiblemente rectifiquemos con leche si el arroz se queda seco. Cuento esto porque puede que, antes de la nata, alguien quiera escurrir un poco de aceite o grasa que suelta el bacon para aligerar la receta de calorías. Yo la suelo dejar pues el arroz absorbe bastante líquido y grasa y la textura del risotto ya sabéis cual es, un arroz caldoso y pastoso. Avisados quedáis. Ojo con la grasa.

Cuando añadamos la nata es momento de no dejar de remover casi nunca o se pegará. Este es el momento también de echar el arroz y seguir removiendo ya hasta el final. Dejamos un ratito el arroz que “coja cuerpo”. Poco después entraremos en la última fase de preparación.

Vamos a ir añadiendo un poco de queso rallado, el que se prefiera teniendo en cuenta su sabor, sus cualidades fundentes y cantidad de grasa. Es cuestión de gustos, vale casi cualquiera. Por ejemplo un buen manchego curado, que al rallarlo quede fino y terroso y que no deje una textura muy fundida y deshilachada pero si un sabor intenso. El tradicional queso en triángulos para untar también sirve, pero es más graso. También es ahora el momento de echar un poquito de mantequilla, no mucha, pues la finalidad es que le de sabor, por eso hay que echarla muy al final. No debe reducirse excesivamente.

Vamos a ir probando y rectificamos de sal si es necesario. No hemos añadido antes sal pues el bacon está salado, hemos cocido el arroz también con algo de sal, hemos echado queso y quizá mantequilla. Por eso hay que probarlo e ir rectificando. Posiblemente no necesite más sal. Si vemos que el arroz empieza a agotar el líquido del preparado podemos añadir leche, algún caldo, más nata, más mantequilla, agua, etc. Todo esto sin dejar de remover pues el arroz se podría pegar.

Cuando el arroz lleve un rato ya estará blandito y habrá cogido sabor (hay que ir probándolo). Es el momento de retirarlo quizá en una fuente siembre observando que la textura del risotto sea la adecuada, rallarle un poco más de queso por encima cuando el esté aún caliente, también le viene bien un poco de albahaca al final o servirlo sin más y a disfrutar.

Final

Final

NOTAS Y SUGERENCIAS: En el proceso de freír los champiñones se puede añadir un poco de vino blanco. En vez de rectificar de sal puede que quede bien un poco de pimienta. Como sugerencias también se puede acompañar de una rebanada de pan de ajo, alguna ensalada o el clásico vino lambrusco. Es un plato que sacia bastante por lo que no es necesaria mucha cantidad. Se puede guardar una vez frío en la nevera, pero no más de un día o perderá textura y se convertirá en una plasta válida para repellar grietas en muros de castillo. Para rebajar el exceso de sal se puede utilizar leche cuando echemos el arroz. Para reducir el exceso de grasa se puede suprimir la mantequilla o utilizar productos bajos en grasa, lo que importa es el sabor. No es mala idea dejarlo un pelín líquido y que al reposar se ponga en su punto, ya servido. Se puede añadir orégano o alguna otra especia. En las fotografías aparece un poco más seco por lo que se puede meter en algún molde.

Espero que guste.

Solfamidas 500 mg. Saudades

Noche en una plaza de una ciudad extranjera del país vecino. Diciembre frío. Rodeada de nuevos desconocidos. Fue mi primera vez. La primera vez que canté una canción en portugués. Esta. Ahora mirando atrás parece estar escrita para TI. Tú, que eres lo único que falta en ese recuerdo para hacerlo perfecto. Para TI, que si pudiera te cogería y viajariamos en el tiempo para llevarte a ese momento y a ese lugar donde fui tan feliz.

Pensamiento del día

Lo he leído hoy y me ha gustado. Lo comparto

Alicia: ¿Cuanto tiempo es para siempre?

Conejo: A veces, sólo un segundo.

Lewis Carroll

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